Naturaleza y Sistema Nervioso Autónomo: Revisión de la Evidencia Neurofisiológica
Cortisol, actividad amigdalina, variabilidad de la frecuencia cardíaca y neuroplasticidad: una revisión crítica de los ensayos controlados y metaanálisis que caracterizan la respuesta autonómica humana ante la exposición a entornos naturales.
12 min de lectura · Publicado el 19 de julio de 2026
Volver al blogEl bosque templado de la Araucanía: el mismo tipo de entorno que numerosos estudios asocian con una reducción medible del estrés fisiológico.
Resumen: El sistema nervioso humano, moldeado por centenas de miles de años de exposición a entornos naturales, mantiene vías de respuesta autonómica que la vida urbana contemporánea no logra desactivar completamente. La investigación en neurociencia ambiental y medicina forestal ha producido, en la última década, un corpus de evidencia que va más allá de la percepción subjetiva: estudios de campo controlados, metaanálisis con más de dos mil participantes y neuroimagen funcional coinciden en documentar cambios objetivos en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, en el tono autonómico y en la actividad de regiones cerebrales clave. Esta revisión sintetiza los hallazgos más robustos, especifica sus magnitudes de efecto y articula sus limitaciones metodológicas.
Marco neurofisiológico: el sistema nervioso autónomo como diana de intervención
El sistema nervioso autónomo (SNA) regula de forma involuntaria funciones cardinales: gasto cardíaco, presión arterial, tasa respiratoria, peristaltismo y secreción endocrina. Su funcionamiento dual —rama simpática (adrenérgica, mediada por norepinefrina) y rama parasimpática (colinérgica, mediada por acetilcolina vía nervio vago)— determina el estado alostático del organismo. En condiciones de activación simpática crónica, propias del entorno urbano hiperconectado, se produce una hiperactivación del eje HPA que eleva el cortisol basal, reduce la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) —biomarcador de tono vagal— e incrementa los marcadores inflamatorios sistémicos (IL-6, TNF-α). La hipótesis central de esta área de investigación es que el entorno natural provee el sustrato sensorial necesario para invertir este patrón, desplazando el balance autonómico hacia la predominancia parasimpática a través de mecanismos convergentes.
Evidencia clínica: regulación del eje HPA y el tono vagal
Metaanálisis sobre cortisol y Shinrin-yoku
El conjunto de datos más robusto en esta área proviene de los estudios de shinrin-yoku (baño de bosque) sistemáticamente replicados en Japón y posteriormente validados en Europa y América del Norte. El metaanálisis de Antonelli, Barbieri y Donelli (2019), publicado en el International Journal of Biometeorology, analizó 22 estudios primarios y realizó el análisis cuantitativo con ocho de ellos; documentó reducciones estadísticamente significativas del cortisol salival con exposiciones forestales de observación (−13.4%) y caminata (−15.8%) frente a grupos control en entornos urbanos. Los propios autores señalan una heterogeneidad entre estudios alta (I² = 81%), principalmente atribuible a diferencias en el tiempo de exposición (de 15 minutos a varios días) y a la variabilidad en los protocolos de recolección salival.
La "dosis mínima eficaz" fue caracterizada con mayor precisión por Hunter, Gillespie y Chen (2019) en un estudio de diario ecológico con 36 participantes adultos seguidos durante ocho semanas. Los sujetos recolectaron saliva antes y después de episodios auto-elegidos de contacto con la naturaleza ("nature pills") y reportaron el tiempo y la calidad del entorno. El análisis de regresión multivariada mostró una reducción del cortisol de 21,3% por hora de exposición, con la mayor tasa de cambio concentrada entre los 20 y los 30 minutos (p < 0.001), decreciendo posteriormente con una curva de rendimientos decrecientes. Factores confundidores como el ejercicio, las conversaciones y el uso de pantallas fueron estadísticamente controlados, aunque la naturaleza observacional del diseño impide atribuir causalidad definitiva.
21,3%
de reducción media del cortisol salival por hora de exposición a la naturaleza (Hunter et al., 2019, Frontiers in Psychology). El punto de mayor eficiencia se sitúa entre los 20 y 30 minutos de contacto sostenido.
Variabilidad de la frecuencia cardíaca y tono parasimpático
La VFC —particularmente el índice RMSSD y la potencia espectral de alta frecuencia (HF-HRV), reflejo de la actividad vagal— ha emergido como el biomarcador autonómico más utilizado en estudios de naturaleza por su sensibilidad y su carácter no invasivo. El metaanálisis de Kotera, Richardson y Sheffield (2022), que integró 20 estudios y 2.257 participantes, documentó incrementos estadísticamente significativos en la HF-HRV durante la exposición a bosques en comparación con entornos urbanos, con un tamaño de efecto moderado (d de Cohen ~ 0,4). En el paradigma de campo cruzado de Park et al. (2010) —280 sujetos en 24 pares forestal/urbano— la exposición de 15 minutos al bosque produjo un aumento cercano al 55% en el índice SDNN de VFC frente al entorno urbano, junto con reducciones de la presión arterial sistólica (−1,9%), diastólica (−1,8%) y de la frecuencia de pulso (−3,9%).
Neuroimagen funcional: amígdala, corteza prefrontal subgenual y DMN
Rumiación y corteza prefrontal subgenual
El estudio de Bratman, Hamilton, Hahn, Daily y Gross (2015), publicado en PNAS, asignó aleatoriamente a 38 adultos a una caminata de 90 minutos en un entorno natural arbolado o en una avenida de cuatro carriles. El grupo de la naturaleza mostró una reducción significativa en la rumiación autoreportada (escala RRQ, p = 0,02) y, mediante fMRI post-caminata, menor activación de la corteza prefrontal subgenual (sgPFC), región cuya hiperactivación se asocia de forma consistente con el estado de ánimo depresivo y el sesgo atencional negativo. No se observaron cambios equivalentes en el grupo urbano.
Reducción de la activación amigdalina
Sudimac, Sale y Kühn (2022), en Molecular Psychiatry, evaluaron la respuesta de la amígdala —estructura límbica central en el procesamiento del estrés y la amenaza— mediante fMRI en 63 adultos antes y después de una caminata de una hora en un bosque o en el centro de Berlín. Solo el grupo del bosque exhibió una reducción estadísticamente significativa en la activación amigdalina ante estímulos de estrés social (paradigma de amenaza por evaluación), efecto no observado en el grupo urbano ni en la condición de reposo. Este es uno de los primeros estudios en demonstrar un cambio amigdalino inducido por el entorno con un diseño experimental robusto (aleatorizado, preregistrado, con datos de neuroimagen funcional).
Restauración cognitiva: la Teoría de Kaplan y su sustrato empírico
La Teoría de la Restauración de la Atención (ART) de Rachel y Stephen Kaplan postula que los entornos naturales ofrecen una «fascinación blanda» (soft fascination) que demanda atención involuntaria sin esfuerzo ejecutivo, permitiendo la recuperación del sistema de atención dirigida —radicado principalmente en la corteza prefrontal dorsolateral— que el entorno urbano agota de forma continua. La evidencia experimental respalda este modelo: Berto (2005) demostró mejoras significativas en tareas de atención sostenida (CPT-AX) tras exposición a fotografías de entornos naturales frente a entornos urbanos y geométricos, con una latencia de restauración menor a 10 minutos. Kaplan y Berman (2009) sintetizaron 30 años de investigación mostrando que caminatas en entornos naturales mejoran la memoria de trabajo y la inhibición cognitiva en comparación con caminatas urbanas equivalentes en distancia y tiempo.
Mecanismos biológicos convergentes
La evidencia actual apunta a al menos cuatro vías que actúan de forma sinérgica:
Desactivación simpática por reducción de la sobrecarga sensorial. El entorno forestal reduce los inputs que activan el sistema de vigilancia (locus coeruleus-norepinefrina): menos señales abruptas, menor ruido de alta frecuencia, ausencia de estímulos que exijan respuestas motoras rápidas.
Fitoncidas e inmunomodulación. Los compuestos orgánicos volátiles emitidos por árboles (α-pineno, d-limoneno) atraviesan la barrera nasal y activan vías que incrementan la actividad citotóxica de las células NK, con efectos documentados durante 30 días post-exposición (Li et al., 2007; Li, 2010).
Estimulación visual de bajo arousal. Los patrones fractales del follaje (dimensión fractal D ≈ 1.3–1.5) activan vías visuales ventrales sin producir activación del eje del estrés, en contraste con los patrones geométricos angulares de los entornos construidos.
Activación propioceptiva y vagal indirecta. La marcha sobre terreno irregular activa mecanorreceptores plantares y articulares que estimulan el nervio vago a través de vías espinales ascendentes, favoreciendo la modulación parasimpática.
La Araucanía como entorno terapéutico: correspondencia con la evidencia
Los ecosistemas del entorno de Pucón —bosque templado valdiviano con araucarias (Araucaria araucana), coigüe (Nothofagus dombeyi) y roble (Nothofagus obliqua), combinados con cuerpos de agua como el lago Caburgua y el río Trancura— reúnen de forma natural las variables que la investigación identifica como más relevantes: alta densidad fitoquímica de coníferas, baja contaminación acústica (por debajo de 40 dB en áreas interiores de bosque), geometría fractal del dosel, y lo que la literatura llama «espacio azul» (blue space), cuya combinación con espacio verde produce efectos restauradores superiores a cualquiera de los dos por separado (Wyles et al., 2019). No existen estudios realizados específicamente en estos bosques; la correspondencia es razonable pero no debe extrapolarse sin reservas desde los datos obtenidos principalmente en bosques templados japoneses.
Consideraciones metodológicas y limitaciones de la evidencia
Una interpretación crítica de este cuerpo de investigación requiere reconocer varias limitaciones. Primero, la heterogeneidad entre estudios es alta en casi todos los metaanálisis disponibles, reflejo de la diversidad en la definición operacional de «naturaleza» (desde una fotografía hasta una inmersión de varios días), en los protocolos de recolección de biomarcadores y en las características de las muestras. Segundo, el doble cegamiento es intrínsecamente imposible en esta clase de intervención: los participantes saben si están en un bosque o en una ciudad, lo que introduce un componente de expectativa no controlable. Tercero, la mayoría de los estudios primarios emplean muestras de conveniencia (universitarios jóvenes, varones sanos, poblaciones japonesas), limitando la generalización. Cuarto, el riesgo de sesgo de publicación está presente y ha sido señalado en varias revisiones sistemáticas (Stier-Jarmer et al., 2021). En conjunto, la evidencia sostiene con solidez la plausibilidad y la dirección del efecto, pero la magnitud exacta y la especificidad de los mecanismos siguen siendo objeto de investigación activa.
Prescripción basada en evidencia: parámetros orientativos
Con base en la literatura disponible, los siguientes parámetros maximizan la probabilidad de efecto neurofisiológico:
Duración: exposiciones de 20–30 minutos continuos para efectos sobre el cortisol; 60–90 minutos para efectos sobre la rumiación y la activación amigdalina.
Frecuencia: la regularidad es más determinante que la intensidad; exposiciones semanales repetidas producen efectos acumulativos documentados (Li, 2010).
Calidad del entorno: priorizar agua visible, vegetación con estructura (dosel) y baja contaminación acústica; evitar pantallas durante la exposición para no reintroducir la carga atencional que se busca reducir.
Marcha lenta: mantener un ritmo que permita la atención abierta al entorno, sin alcanzar umbrales aeróbicos que activen el eje simpático del ejercicio.
Conclusión
La evidencia neurofisiológica acumulada posiciona al contacto regular con entornos naturales como una intervención de bienestar con mecanismos biológicos identificables y efectos medibles en el SNA, el eje HPA y circuitos cerebrales vinculados al estrés y la cognición. Su nivel de evidencia —todavía insuficiente para una recomendación clínica de primera línea en el tratamiento de patologías específicas— sí justifica su integración como herramienta de medicina preventiva y reducción del estrés crónico, con un perfil de seguridad excelente y sin interacciones farmacológicas conocidas en la población general.
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Antonelli, M., Barbieri, G., & Donelli, D. (2019). Effects of forest bathing (shinrin-yoku) on levels of cortisol as a stress biomarker: a systematic review and meta-analysis. International Journal of Biometeorology, 63(8), 1117–1134. https://doi.org/10.1007/s00484-019-01717-x
Bratman, G. N., Hamilton, J. P., Hahn, K. S., Daily, G. C., & Gross, J. J. (2015). Nature experience reduces rumination and subgenual prefrontal cortex activation. Proceedings of the National Academy of Sciences, 112(28), 8567–8572. https://doi.org/10.1073/pnas.1510459112
Hunter, M. R., Gillespie, B. W., & Chen, S. Y.-P. (2019). Urban nature experiences reduce stress in the context of daily life based on salivary biomarkers. Frontiers in Psychology, 10, 722. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.00722
Kotera, Y., Richardson, M., & Sheffield, D. (2022). Effects of Shinrin-Yoku (Forest Bathing) and Nature Therapy on Mental Health: A Systematic Review and Meta-Analysis. International Journal of Mental Health and Addiction, 20(1), 337–361. https://doi.org/10.1007/s11469-020-00363-4
Li, Q., Morimoto, K., Nakadai, A., et al. (2007). Forest bathing enhances human natural killer activity and expression of anti-cancer proteins. International Journal of Immunopathology and Pharmacology, 20(2_suppl), 3–8. https://doi.org/10.1177/03946320070200S202
Park, B. J., Tsunetsugu, Y., Kasetani, T., Kagawa, T., & Miyazaki, Y. (2010). The physiological effects of Shinrin-yoku: evidence from field experiments in 24 forests across Japan. Environmental Health and Preventive Medicine, 15(1), 18–26. https://doi.org/10.1007/s12199-009-0086-9
Stier-Jarmer, M., Throner, V., Kirschneck, M., et al. (2021). The psychological and physical effects of forests on human health: a systematic review of systematic reviews and meta-analyses. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(4), 1770. https://doi.org/10.3390/ijerph18041770
Sudimac, S., Sale, V., & Kühn, S. (2022). How nature nurtures: amygdala activity decreases as the result of a one-hour walk in nature. Molecular Psychiatry, 27, 4446–4452. https://doi.org/10.1038/s41380-022-01720-6
Nota editorial / Descargo de responsabilidad: Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y de divulgación científica. No constituye consejo médico individualizado ni reemplaza la evaluación de un profesional de la salud. La evidencia citada describe promedios de grupo y no predice la respuesta de una persona en particular. Si presentas síntomas persistentes de ansiedad, depresión u otra condición de salud mental, consulta a un especialista.
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